Si caigo otra vez, flotando a la deriva, si pienso que me encuentro y de nuevo me pierdo, es siempre el mismo laberinto en el que inconscientemente elegí estar.
¿Por qué alguien más debería entender lo que me pasa cada noche, que las cosas me taladran la cabeza hasta más no poder, que no elijo pensar tanto, maquinar una simpleza hasta agravarla?
No puedo descargar las cosas más que conmigo misma.
Cuantas veces tuve ese nudo en la garganta o en el estómago, cuantas veces quise desaparecer por un rato, estar sola y no pensar.
¿Por qué estoy hundida en el mismo pozo hace tanto tiempo?
No quiero llorar todas las noches. No quiero carcomerme la cabeza cuando tengo minuto para pensar.
Puedo asegurar que no hay una sola persona que me conozca bien.
Simplemente quiero estar bien, pero no puedo, cada vez que lo intento sale peor.
Explotar no es una opción.