miércoles, 27 de junio de 2012

La calle estaba vacía, y sin saber como, apareció él de repente al lado suyo.
Caminaron juntos y ella con esas inmensas ganas de darle un beso.
Si se pudiera describir, él estaba como siempre; ojos brillantes, labios perfectos, sonrisa que enamora.
Lo miraba todo el tiempo, es que era raro tenerlo de nuevo.
Iban del brazo, caminaban por la ciudad de siempre pero deformada.
Se sentaron y empezaron a hablar.
Es una conversación borrosa, pero lo que quedó en su memoria fueron las últimas palabras.
Eran las palabras que ella quería oir, pero acompañadas por un último: esto no cambia nada.
Ella no quería seguir sin él, no quería soltarlo, no quería volver a llorar. Despertó.
Ese vacío la volvió a invadir, ella moría por dentro como cada mañana, pero todavía peor.
Su mente le hizo una horrible trampa, se lo dio por un momento para después sacárselo descaradamente.

¿Y si esa soy yo, y ese sos vos? 
Volvé, te lo susurro lentamente, pero mi cuerpo lo grita.
Te necesito cada vez más agudamente.
¿Y si tu felicidad es no verme? Quiero saber como decir adiós, pero no puedo, no aprendí.
Te extraño, no pienso en otra cosa, y te lo digo en donde no ves, en donde no lees, no es que no me anime, pero no soy lo mejor para vos.
Pensar y repensar si mandarte un mensaje, y decir no, pensando lo mejor para vos.
Amor te extraño

lunes, 25 de junio de 2012

Ese día

Podría decir que recuerdo ese día a la perfección, quizás porque a partir de ese momento el mismo sentimiento que tengo ahora me invadió.
Una mañana más que despertarse temprano, mirar el celular y ver su nombre en el mensaje, sonreir y despertar con el motivo de buscar ese beso.
La taza de té que se vaciaba rápidamente y el colectivo que pasaba a la misma hora todos los días.
La parada de la plaza. Yo era la única que bajaba ahí.
La pequeña base y él adentro. Entré y le saqué un beso a los labios más lindos.
Después de un par de minutos su mano agarró la mía y tres cuadras y media después, luego de un par de ''te amo'' susurrados al oído, y besos de despedida, el me soltó y siguió su camino.
La mañana se alivianaba por el simple hecho de verlo un rato.
Horas más tarde llegué a casa, cansada como siempre, y como costumbre de lunes caí dormida.
Me levanté en la hora justa en la que tenía que bajar, no había señales de que él haya despertado, me pareció raro.
La hora de inglés que tanto me molesta, y yo en medio acordándome de que él no tenía crédito.
Salí y agarré apurada mi celular y mandé el mensaje que estaba pensando, un minuto después recibí la respuesta desde otro teléfono, pensé que había respondido muy rápido.
Al leer vi como el mensaje era más largo de lo que pensaba porque venía cortado, y cuando se completo y leí cada palabra, cambió mi cara automáticamente, en mi pecho se sintió un vacío, y vi que hubo una terrible coincidencia.
Respondí el mensaje, estaba perdida, no entendía nada.
Entré a la oficina y actué lo mejor posible.
Al llegar a casa yo seguía mandando mensajes, no había respuesta.
Mis ojos empezaron a llover sin pausa.
Le hablé cuando lo encontré conectado, seguía sin respuesta, no me hablaba.
No me quedó otra opción que decir chau.
La noche fué infernal, no paraban los llantos y faltaba la respiración, me desperté tantas veces que prácticamente no dormí.
Cada vez que abría los ojos me acordaba de lo que había pasado y seguía llorando.
Al sonar la alarma me desperté rápidamente, no tenía ganas de dormir, no tenía ganas de nada.
Los ojos hinchados y la cara más pálida que nunca, las lagrimas no dejaban de caer y por más que quisiera no las podía evitar.
Llegué a la escuela con ese vacío en el pecho, y lamentando no poder pasar a robarle un beso como todas las mañanas, esta iba a ser la primera de muchas.
No quería abrazos, no quería consuelos, solo quería estar sola y en paz.
Un día raro, me había acostumbrado a él.
Nostalgia, tristeza, todo junto lo tenía adentro mio, todo junto.
Mil cosas me pasaban por la cabeza, todas relacionadas con él.
Recuerdos y recuerdos que cortaban como navajas, y esa enorme necesidad de sentir su abrazo.
Miles de ''te extraño'' y ''te amo'' que deseaba gritar, que quería hacérselos llegar y hacer entender.
Mi mundo sigue abajo, sigue caído, y no tengo ánimos para levantarlo.
Ese día está en mi cabeza taladrándome. Que hubiera pasado si...
Ese día mató todo de mi.
Desde ese día que no lo tengo a él, a mi mundo entero, lo más lindo, lo que me hacía feliz...
Si tan solo supiera que esto no pasa, que cada día es peor...
Espero, deseo que el sea feliz, que esté bien, lo merece.
Lo necesito pero no lo sabe, le grito pero no me escucha.
No hay manera de volver el tiempo atrás.
Los días son todos igual.
Su cara esta en todos y cada uno de mis sueños, y no desaparece en todo el día.
¿Alguna vez supiste todo el tiempo que estás en mi?
Él jamás se va a ir de mi, y quizás algún día perdone todo lo mal que hice.
''Gracias por tanto y perdón por tan poco''.

jueves, 21 de junio de 2012

Vos, siempre vos

Un recuerdo. Quizás para algunos sea eso, pero ella sabía que no.
Él era la perfección exacta que ella necesitaba, era un equilibrio entre dar y recibir.
Llegó a tocar el cielo con las manos con tan solo mirar sus ojos.
Él era la persona que más la hacía enojar, tal vez porque era lo que más le importaba. También era el que la podía hacer feliz con el mínimo esfuerzo.
Él era el que tenía poder de sus lágrimas, pero también de sus sonrisas.
Él era quien nublaba su cabeza de reflexiones, pero a la vez con un abrazo la hacía dejar de pensar.
Él era todo, entero perfecto, hermoso.
Él vale todas las lagrimas del mundo y todas las sonrisas que puedan existir.
Él sigue siendo él, pero ella será otra, y sea quien sea, él puede hacerla feliz.
Suerte y un textraño al aire.

estoy?

Vamos! otra vez en el mismo lugar, con el mismo sentimiento y quizás más agudo.
Alguien puede entender cuanto duele la tristeza al punto de no querer sentir mas nada, de tener esas ganas de inmensas de que todo ese dolor se vaya de adentro.
No quiero a alguien más, no quiero insultos hacia la persona por la que sufro, no quiero consuelos, no quiero nada. Supongo que lo único que lo soluciona es el tiempo ¿Pero cuanto?
Un año y medio aproximadamente que él no sale de mi cabeza ¿Porque lo haría ahora?
Se que voy a tardar en salir de esto, quisiera que fuera poco, pero cada vez empeora más, y no es algo que pueda evitar.
Llantos que quitan la respiración constantemente.
Noches en las que dormir bien es un recuerdo.
Recuerdos que se clavan en mi, y duelen como una misma puñalada.
Será mi culpa también por haber creido ciertas palabras, por no tener filtro.
''Si no sos vos no es ninguna, no quiero a nadie más''. ¿Cómo puede ser entonces que ya encontraste a alguien más? ¿El te amo también fue mentira?
Ya se que estas cosas a él no le importan, se que el tiene su mundo y yo ya no estoy en el ni en el recuerdo, y aunque siempre salga el resentimiento, mejor así, su felicidad vale todas mis lágrimas.
A mi estas preguntas me torturan día y noche.
Ya no se que hacer conmigo misma, no soy feliz.
No puedo evitar las lagrimas como antes, o tal vez no quiero, me dejo estar...
Quisiera que alguien pudiera hacer algo ¿Pero cómo?
Lo extraño más que a nada en este mundo, y quisiera ser feliz cuando el es feliz, pero no puede ser así. Sin embargo prefiero que el haga lo que quiere y le hace bien, a que lo que me haga bien a mi.
De igual manera, nada cambia con mi opinión, nada cambia con esto, nadie me lee, nadie escucha, nadie sabe de que manera se me cayó el mundo cuando el me dejó, pero es un descargo, algo para aliviar, aunque sea por un momento.

miércoles, 20 de junio de 2012

El ''sujetame fuerte'' quedó atrás, la mano de él soltó la de ella, y todo ese pequeño mundo cayó.
Como si el impacto no hubiera dolido, él se llevo todo lo que ella pudiera tener.
Ese deseo de vivir era cambiado por el de no querer sentir, y los recuerdos rompían todo lo que pudiera quedar.
Los gritos quedaban atascados, y otra vez volvía al lugar de donde había empezado, otra vez quedaba varada.
Caminar cuesta, es casi imposible.
Por más que no lo viera lo tenía presente, siempre fue así, y como un mazoquismo ella no quería dejar de verlo.
No hay palabras para descibir todo lo que duele.


Ya no se gritar, no se como hacer, solo se llorar y ver cuanto te necesito.
''Hombres hay muchos'', eso ya lo se, pero no quiero uno más, quiero al único que me dió tanta confiaza, dudo que alguien más me la pueda dar.
Mis palabras ya no sirven si no las ves, pero es el único modo de descargarme, pensar que estas ahi.
Un te extraño se fue con el aire a ver si te encontraba.
Y te grito un último ''te amo'', aunque no lo escuches, aunque no lo veas, aunque no lo creas.

sábado, 9 de junio de 2012

Una carta más, para vos...

Si supieras cuanto te entiendo quizás algunas palabras hubieran sido ahorradas.
Me duele no darte lo que mereces, no poder hacerte feliz.
Si supieras este vacío que siento cada segundo, y esa enorme necesidad de que se vaya.
No soy fuerte, y sin vos no se que hago, te estoy perdiendo, y estoy trabada.
Quisiera pedirte que me ayudes, te necesito en serio, pero se que no es tu trabajo.
Siento que algo de mi muere, cada vez que tus palabras me pegan, no es tu culpa, es algo que no hice, que no se hacer.
Quiero volver a sentir tranquilidad, y se que no la voy a volver a tener.
Quisiera gritarte todos los perdones inservibles que tengo acumulados, quisiera que veas cuanto te amo y necesito cada segundo.
Yo no quiero hacerte sufrir, te pediría por favor que estés conmigo este tiempo para poder darte todo mas tranquila después, pero no puedo, no debo, es estúpido pedir tanto si di tan poco, o nada.
Quisiera que entiendas todo lo que te amo, y todo lo que me pasa, y quisiera que sepas que agradezco toda la paciencia que me tuviste.
No creo que no hayas pasado nada de esto, pero quisiera que entendieras que a mi tambien me duele.
No te pude sacar de mi cabeza por más de un año, y no te olvido ni un minuto, si lo supieras...
No se como va a terminar esto, pero se que no te voy a olvidar jamás, y que siempre vas a ser perfecto para mis ojos.

viernes, 8 de junio de 2012

Las lagrimas no querían caer para no ser costumbre, y su cabeza hablaba sola como si de algo sirviera.
Lo único que escuchaba era el ruido de las gotas al chocar con el piso, y algunos ladridos de vez en cuando.
Había llegado a un punto en donde pensar duele, y equivocarse era terrible.
Dejó de gritar, ya no importaba que la escuchen.
No importaba lo que dijera, sus quejidos traerían problemas, y ella solo quería paz.
Tan difícil es encontrarla, mantenerla por un rato.
La angustia era invasiva, y nadie veía mas allá de sus ojos, de la sonrisa que sale para no gritar.
Nadie entiende ese deseo de libertad, de poder dar un paso sin ser juzgada.
Nada es fácil.
La conciencia no se calla, y cada día saca más y más conclusiones, pero nadie sabe, nadie entiende, todo ese dolor que silencia, por un rato de tranquilidad.