Caminaron juntos y ella con esas inmensas ganas de darle un beso.
Si se pudiera describir, él estaba como siempre; ojos brillantes, labios perfectos, sonrisa que enamora.
Lo miraba todo el tiempo, es que era raro tenerlo de nuevo.
Iban del brazo, caminaban por la ciudad de siempre pero deformada.
Se sentaron y empezaron a hablar.
Es una conversación borrosa, pero lo que quedó en su memoria fueron las últimas palabras.
Eran las palabras que ella quería oir, pero acompañadas por un último: esto no cambia nada.
Ella no quería seguir sin él, no quería soltarlo, no quería volver a llorar. Despertó.
Ese vacío la volvió a invadir, ella moría por dentro como cada mañana, pero todavía peor.
Su mente le hizo una horrible trampa, se lo dio por un momento para después sacárselo descaradamente.
¿Y si esa soy yo, y ese sos vos?
Volvé, te lo susurro lentamente, pero mi cuerpo lo grita.
Te necesito cada vez más agudamente.
¿Y si tu felicidad es no verme? Quiero saber como decir adiós, pero no puedo, no aprendí.
Te extraño, no pienso en otra cosa, y te lo digo en donde no ves, en donde no lees, no es que no me anime, pero no soy lo mejor para vos.
Pensar y repensar si mandarte un mensaje, y decir no, pensando lo mejor para vos.
Amor te extraño
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