Palabras reflejadas en un monitor, la cabeza gacha y un nudo en la garganta. Eso era todo lo que tenía.
Cada palabra que esté mal, será una bala mal usada, eso es lo que menos necesitaba.
Que cruel es tener una pantalla con solo un reflejo, y libre imaginación, de como está la otra persona en ese momento, los gestos, las miradas, aquellas cosas que podrían decirnos todo, y aquí faltaban.
¿Cuál es el sentido de esta pelea, si al fin y al cabo, no sentís el rostro húmedo por aquellos ojos que no pueden parar de gritar? ¿Cómo sabemos el poder de nuestras palabras si la reacción es invisible?
Letras a las que nuestra mente llena con su voz, crean frías palabras, sin sentido.
Levantó la cabeza una vez más, con la necesidad de que su presencia calmara el golpe de aquello que leía, pero hay que acostumbrarse, no sería la última vez que tuviera que decir palabras que no se desean, soltar lágrimas que no frenan, y todo amparado por la fría soledad.
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