miércoles, 22 de agosto de 2012

Si el desahogo ya no existe, si no hay nada que te haga sentir mejor, si la única salida es gritarle a ese inmenso vacío que el tiempo fué dejando, si  ya no hay ganas de sonreir. Si las lágrimas son inevitables, y el dolor se apodera de todo lo que tiene a su alcance, entenderás tal vez al punto al que llegue.
Si los días son lluviosos por más sol que haya afuera, no hay palabras que expliquen ya este ''te extraño''.
La cabeza maquina esas ideas asesinas, esos recuerdos que te hacían feliz, y tantas cosas juntas que sabes que en algún momento va a explotar.
Nada me llena, y esos deseos de tenerte minutos frente mio, de que vuelvas a mi por un momento, de que te pueda dirijir una palabra sin que esté mal, de no llorar al recordarte...
Ese vacío se hace más profundo, y yo sigo saltando el risco como si nada sucediece, como si la mente fuera suficiente refugio, como si algo pudiera reparar lo que el rompió.
Ese recuerdo, esas sonrisas, tu sonrisa...
Vuelvo a llorar, esta vez sin lograr reir al final.
Te tengo acá, y de nuevo es solo una puntada en el pecho.
Te amaba, te amo.
Te extraño, pero no te quiero ver.
Esa mezcla toda junta en mi cabeza, más las conclusiones a las que llegue y llego todavía, son las que me matan un poquito día a día.
Si alguien supiera que todavía te necesito, si vos entendieras que no solo los 23, si no que cada día me acuerdo de vos, si me recordaras...
Chau y camino hacia lo profundo, cada vez más adentro...

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