Abrió la puerta, sintió el viento en su rostro, y con una sonrisa se fue.
Tenía la cabeza llena de pensamientos, y cada persona que la cruzaba miraba la sonrisa que tenía grabada.
Se subió al colectivo, y como si nada ni nadie pudiese hacerla salir, ella seguía muy adentro suyo, en su mundo.
Bajó ansiosa y muy apurada fue a la placita.
Entre todas las caras encontró la de el, mirándola como si fuera la única que estaba ahí.
Como si nada importara se dejó caer en sus brazos, y su sonrisa se borró con un beso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario