Se despertó sobresaltada esa mañana. No había sido una pesadilla. Era un sueño, en el que como todos los anteriores aparecía él.
La desesperaba el poder verlo solo en una ilusión, que al despertar desaparecía.
Estaba en cada recuerdo, quizás porque ella no quería recordar otra cosa.
¿Me recuerda? era la pregunta diaria que rondaba en su cabeza.
La inquietud de poder perder algo de la nada es desesperante, y cada segundo se sentía más vacía.
¿Con quién se llena esa falta de algo, de alguien?
Es imposible, ni en años se podría.
La necesidad de una persona no se sacia con otra, y lo peor es que eso ella lo sabía muy bien.
Se volvió a acostar para así encontrarlo en sueños otra vez. El único escape de la nostalgia.
Se acostó y cerró los ojos, mientras una lágrima caía en la almohada.
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